InfoCatólica / Eleuterio Fernández Guzmán / Categoría: Libros y otros textos

29.08.26

Reseña: ¡Gol en Las Gaunas! Aconteceres y anécdotas futboleras

Autor: Eleuterio Fernández Guzmán

Editorial: Createspace, Amazon

Páginas: 145

Precio aprox. Tapa blanda (en color): 8,89

ISBN Amazon: 979-8193495130

Año edición: 2026

Lo puedes adquirir en Amazon

Otros libros del autor.  Y más libros, aquí



Los recuerdos son un sano instrumento para, en la vida, poder seguir el camino que nos ha tocado o que, al fin y al cabo, hemos elegido.

Sabemos que de ilusiones vive el hombre y que, de ellas, nos valemos para tener una vivencia lo mejor posible para forjar una manera de ser y, en fin, nos ayudan en los momentos difíciles por los que, seguro, acabamos pasando.

El fútbol, para las personas que no somos profesionales de tal deporte, es una diversión, sí, pero también puede ser el eje de una existencia. Y es que lo que nos aporta en la vida es algo más que un simple entretenimiento aunque, es cierto, haya muchas personas que no demuestren el más mínimo interés por el deporte de la pelota al pie y siempre acaben diciendo que, total, son 22 jugadores detrás de una pelota…

El que esto escribe, con los años que tiene (ya más de seis décadas contemplan su vida en el mundo) ha visto mucho de fútbol y ha disfrutado mucho no sin olvidar los malos momentos por los que ha pasado.

Este libro es algo así como un dejar salir todo aquello que, a lo largo de más de cincuenta años, ha conformado un gozo por un deporte que, aún sin practicarlo fuera de lo ordinario, también es algo bueno que me ha pasado. Y quiero dejar constancia de eso antes de que todo pase al olvido…

De todas formas, quisiera dejar constancia de que aquí no van a aparecer, por lo general, datos como fechas o cosas por el estilo de forma exactamente meticulosa pues esto no es más (ni menos) que la manifestación de unos recuerdos, digamos, simples y llanos, de aquellos que han dejado huella en el alma.

Por cierto que el título, a saber ¡Gol en Las Gaunas!, se debe a otro recuerdo porque fue una expresión que, en su día, se convirtió en algo así como un recurso para hablar de algo que pasaba en el fútbol. Y es que fue un grito radiofónico legendario que se convirtió en una metáfora de sorpresas y épica futbolística y que evoca la época dorada del CD Logroñés en Primera División de quien, por cierto, salió un jugador que fue del CD Castellón, a saber, llamado Lotina…

En fin… recuerdos…

Les dejó aquí el Índice:

Presentación

I. Burriana, Castellón

II. ¡Pam, Pam, Orellut! 

III. ¡Amunt Valéncia! 

Un necesario Epílogo 

Apéndices:

Historia del CD Burriana

Historia del CD Castellón

Historia del Valencia CF

Acerca del Autor 

Nota final

Y siguiendo el valioso principio que dice que debemos dar gratis lo que hemos recibido gratis, desde ahora mismo quedo a disposición de quien así lo desee y le enviaré, a vuelta de correo, copia del libro en formato pdf de forma totalmente gratuita. Sólo hay que hacer la petición al correo electrónico [email protected].

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Ese gran regalo de Dios que es el alma nuestra también se alimenta espiritualmente de este tipo de cosas humanas. 

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor” (339)

Cuanto más pura es una ofrenda tanto más resplandece su testimonio

……………………………

Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

18.08.26

Reseña: Desde el corazón de la fe

Autor: Eleuterio Fernández Guzmán

Editorial: Createspace, Amazon

Páginas: 229

Precio aprox. Tapa blanda: 7,33

ISBN Amazon: 979-8192503409

Año edición: 2026

Lo puedes adquirir en Amazon 

Otros libros del autor.  Y más libros, aquí

Desde el corazón de la fe surge todo aquello que, luego, habla la boca o escribe la mano. Y es que Dios nos ha otorgado la posibilidad de ser capaces de transmitir al prójimo aquello que nos sale de “dentro”, como solemos decir.

En realidad, los temas de tal jaez son incontables y, además, inacabables porque, como es sabido, aquello que a nuestra fe le sucede es que le sucede desde muchos aspectos de la existencia y no hay ninguno de ellos que no la concierna. Y por eso aquí vamos a escribir tanto de lo que se refiere a temas puramente espirituales como pueden ser, por ejemplo, el Corazón de Jesús, la Virgen Inmaculada, todo lo referido al Hijo de Dios, el Santo Rosario, los fieles difuntos o, en fin, lo que tiene que ver con las ovejas que somos del Buen Pastor.

Sin embargo, no acaba aquí la cosa pues, como decimos arriba, todo afecta a la fe, a nuestra fe católica. Y por eso aquí también se va a traer, por ejemplo, lo relacionado la mal llamada “muerte dulce” o eutanasia, el laicado, la disposición que, equivocadamente, algunos tienen sobre la vida ajena o, en fin, el tan triste y terrible tema del aborto.

Como podemos ver, no hay cuestión que, en realidad, no tenga que ver con lo que creemos, con lo que estamos de acuerdo y profesamos. Por eso el abanico de temas es tan amplio (aquí, casi sesenta) y hemos procurado abarcar todo lo posible lo que supone que eso tenga que ver con nuestra fe.

De todas formas, hay que hacer una advertencia. Y es que la relación de artículos que dan forma a este libro fue publicada en Análisis Digital en el año 2012. Por tanto, ya se comprende que la situación de las personas que pueden aparecer en los mismos ha podido cambiar mucho como, por ejemplo, la del emérito Benedicto XVI que, por entonces, se contaba entre los vivos, por así decirlo.

Lo que con esto queremos decir es que no se ha corregido nada de lo que se pudiera corregir para, digamos, “actualizar” el contenido de los artículos. Y es que eso, permítasenos pensar así, sería algo así como falsear las cosas.

Les dejó aquí el Índice:

Presentación

Artículos:

Corazón, Sagrado, de Jesús

Cuerpo de Cristo

Esperamos a Quien viene

Viva Cristo Rey

Pasión de Nuestro Señor

Casi ya llega Cristo

Cristo asciende a los cielos

Cuando se manifiesta Cristo

Domingo de Ramos

Vacaciones con Dios

Estar con Dios y en el mundo

Dios nos ve debajo de cualquier higuera

En el mes de María

María, Pilar de la fe

Inmaculada, María

Con María en el Corazón

Encarnación

Fátima

En Cuaresma

Frutos de una avanzada Cuaresma

Camino de Pentecostés

Pentecostés

En mitad del Adviento

San Pedro Poveda y la defensa de la fe

Fieles difuntos

Rosario Santo

Sobre el Año de la Fe

Creer, hoy día

Cumplir con nuestra

obligación económica

El gran consuelo de nuestra vida

Eutanasia, no gracias

El aborto siempre es el aborto

Muchos tipos de necesidades

Orar por la unión

Pasión por el Evangelio

Sobre el Bautismo

Diócesis para Dios y para el hombre

Periodismo y editoriales católicas

Hay quien cree puede disponer

de la vida

Laicos

Otro Domingo Mundial

Sobre la familia hoy mismo

Fe y Obras

Hispanoamérica 2012

¿Leer la Biblia también en verano?

Qué presente tenemos

El alma, ciertamente corrompida

de más de uno

Nuevo año, esperanza cierta

Acerca del autor

Y como aún estamos en plenas vacaciones de verano (al menos en España) les dejo un artículo, seguramente, apropiado de título

Vacaciones con Dios

“Vacaciones con Dios” podía ser una buena frase que condujese a los creyentes en el Todopoderoso a preguntarse qué es lo que, al respecto de su relación con el Creador, llevan en su corazón. Si bien tenemos por cierto que Quien todo lo creó y mantiene nunca se olvida de nosotros, ¿podríamos decir lo mismo nosotros pero al contrario?

Así, una persona que lleve una vida ordinaria y, cuando llegue el tiempo estival (al menos en Europa así es ahora mismo) tenga por normal acudir a algún lugar a pasar el tiempo que, merecidamente, tiene, es más que posible que en su equipaje ponga, por ejemplo, el bañador, las gafas de sol o si donde va a pasar el tiempo de descanso es a la montaña el equipaje que corresponda a tal fin. Eso es lo que es de esperar.

Sin embargo, entra dentro de lo probable que la misma persona sea creyente y, además, sea católica. Entonces, incluso en tiempo de vacaciones y de descanso, la relación que mantiene con Dios no debería pasar por un, digamos, altibajo que es, más bien, bajo.

En determinadas ocasiones solemos tener la tendencia de ser creyentes según nos conviene. Así, podemos olvidar que lo somos si lo políticamente correcto entra en juego y si el respeto humano hace demasiada mella en nosotros y nos preocupa más el qué dirán de nosotros si expresamos, allí donde estemos y donde vayamos, que somos creyentes y que Dios es importante para nosotros. Y esto, en tiempo de vacaciones, es altamente probable que pase.

Es una creencia común que el tiempo de vacaciones está establecido para el descanso y el olvido de aquello que, durante el resto del año nos preocupa. Incluso aquello que creemos llevamos con más dificultad lo queremos olvidar aunque sea por un tiempo. Entonces entra en juego nuestra fe y si, en realidad, la tenemos.

Tener fe no es, como es bien sabido en teoría, decir que se pertenece (porque se goza) a una determinada religión que, en nuestro caso es la católica ni hacer como si fuera sí pero siendo no que es, exactamente, lo contrario que tenía por bueno y benéfico nuestro Maestro Jesucristo. Tener fe, al contrario, ha de suponer, por eso mismo, tenerla y no prescindir de ella como si se tratase de un abrigo que dejamos colgado en la percha cuando volvemos a casa.

Por eso no cabe, en nuestro caso, tener unas especie de vacaciones espirituales según las cuales olvidamos que somos hijos de Dios y, en fin, hacemos lo que nos place sin tener en cuenta la Ley de Dios que, se supone, tanto nos importa y tenemos por lo mejor que nos ha pasado. No deberíamos, por lo tanto, creer que el tiempo de vacaciones (sea el del verano o el que sea) es lo que no debe ser que vaya más allá del descanso físico pues no debería haber descanso espiritual alguno.

Seguramente, esta oración, “Plegaria para unas vacaciones cristianas”, nos puede venir más que bien:

Señor Jesús, tú dijiste a tus discípulos

“venid conmigo a un lugar apartado y descansad un poco",

te pedimos por nuestras vacaciones.

El afán de cada día multiplica nuestra vida

de quehaceres, urgencias, agobios, prisas e impaciencias.

Necesitamos el reposo y sosiego.

Necesitamos la paz y el diálogo.

Necesitamos el encuentro y la ternura.

Necesitamos la oxigenación del cuerpo y del alma.

Necesitamos descansar. Necesitamos las vacaciones.

Bendice, Señor, nuestras vacaciones.

Haz que sean tiempo fecundo para la vida de familia,

para el encuentro con nosotros mismos y con los demás,

para la brisa suave de la amistad y del diálogo,

para el ejercicio físico que siempre rejuvenece,

para la lectura que siempre enriquece

para las visitas culturales que siempre abren horizontes,

para la fiesta auténtica que llena el corazón del hombre.

Haz que nuestras vacaciones de verano sean tiempo santo

para nuestra búsqueda constante de Ti,

para el reencuentro con nuestras raíces cristianas,

para los espacios de oración y reflexión,

para compartir la fe y el testimonio,

para la práctica de tu Ley y la de tu Iglesia,

para la escucha de tu Palabra,

para participar en la mesa de tu eucaristía.

Tú vienes siempre a nosotros.

Tú siempre te haces el encontradizo.

Tus caminos buscan siempre los nuestros.

Haz que en las vacaciones de verano,

sepamos remar mar adentro y te encontremos a Ti,

el Pescador, el Pastor, el Salvador, el Hermano, el Amigo,

y encontremos a nuestros hermanos.

Juntos realizaremos la gran travesía de nuestras vidas.

En tu nombre, Señor,

también en vacaciones,

quiero estar dispuesto a remar mar adentro.

Ayúdame. Te necesito, también en vacaciones.

Amén.

Y es que no debería olvidársenos nunca que Dios nos mira y aprecia nuestras muestras de Amor hacia Él. Y eso, olvidándolo, será difícil que pueda producirse.

Y siguiendo el valioso principio que dice que debemos dar gratis lo que hemos recibido gratis, desde ahora mismo quedo a disposición de quien así lo desee y le enviaré, a vuelta de correo, copia del libro en formato pdf de forma totalmente gratuita. Sólo hay que hacer la petición al correo electrónico [email protected].

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Ese gran regalo de Dios que es el alma nuestra.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor” (339)

Cuanto más pura es una ofrenda tanto más resplandece su testimonio

……………………………

Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

15.08.26

Reseña: Este no es tiempo de "Lolos". Salvados por el sufrimiento

Autor: Eleuterio Fernández Guzmán

Editorial: Createspace, Amazon

Páginas: 113

Precio aprox. 4,42

ISBN Amazon: 979-8191336640

Año edición: 2026

Lo puedes adquirir en Amazon

Otros libros del autor.  Y más libros, aquí

Don Vicente Alejandro Guillamón, periodista, que Dios tenga en su Gloria, dio a la luz un artículo de título “Qué fue de la Salve Regina” en el que reflexionaba sobre el destino que se le ha dado a la oración que titulaba el artículo y que no ha sido, precisamente, edificante. 

Pues bien, entre lo que escribía había algo que llamaba la atención por lo verdadero de la cosa y es que el tiempo que nos ha tocado vivir no es tiempo de “Lolos”. Se refería, él mismo lo dice, al Beato Manuel Lozano Garrido, que mostrando un ser que sobrenaturalizada el dolor que, sin duda, padecía, lo transformaba en gozo y en mirada a Dios.

Y decía, el autor del artículo, que los tiempos de hoy, más bien hedonistas, no son, en efecto, tiempos de personas como Lolo.

El artículo dice, en concreto, esto:

“Rebuscaba en fechas recientes entre los numerosos carnetes de mis pertenencias múltiples –académicas, sindicales, asociativas, políticas, apostólicas, etc.- aquellos que me permitiesen acreditar mi condición de periodista –graduado en la antigua Escuela Oficial de Periodismo y con sesenta años largos de ejercicio profesional a cuestas-, y me tropecé con la tarjetas, foto incluida, de “aspirante” y luego miembro de la Juventud de Acción Católica. Al releerlas, algo se removió en mi interior, pero no tanto por la lejanía de una edad quieras que no añorada, sino por la pérdida de ciertas prácticas o devociones piadosas que los vientos desérticos postonciliares se llevaron por delante.

En los lejanísimos años de mi “militancia” –palabra horrorosa de resabios marxista- en la JAC, raro era el acto piadoso o litúrgico que no rematáramos con el canto de la “Salve Regina”, entonces en latín, como era casi toda la liturgia. “Salve, Regina, Mater misericoridiae; vita dulcendo et espes nostra, salve…” Tal vez no entendiéramos exactamente todo lo que decíamos, pero nuestro corazón lo comprendía perfectamente, en especial su sentido balsámico y suplicante.

Cierto que la Salve es una oración algo tremendista, apropiada para tiempos tremendos, angustiosos (…”a ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas”…). De incierto origen medieval, venía a ser refugio o remanso de almas dolientes, agobiadas por acontecimientos más externos que íntimos, más sociales que personales. 

Quiero recordar de haber leído alguna vez en alguna parte, que la plegaria original la creó un monje de un monasterio gallego en plena y furiosa invasión musulmana. Tiempos rudos y violentos aquellos, pero históricos, es decir, para nosotros, no actuales, más para otros cristianos de áreas más orientales, por desgracia, plenamente vigentes. 

De todos modos, para los católicos del mundo cultural en el que vivimos, la Salve nos parece un tanto irreal, extemporánea, casi fastidiosa. Hoy las gentes no están por el sufrimiento, por la resignación ante las adversidades, por la fatalidad que el rodar de la vida nos asigna a cada uno.

Ciertamente no es época de “Lolos”, de santos sufrientes aunque siempre alegres, al modo del beato jienense Manuel Lozano Garrido. Ahora lo que prevalece es el hedonismo, el pasarlo pipa, la buena vida, el goce sin límite del cuerpo más que del alma.

Tras el Concilio Vaticano II, no pocos de sus intérpretes quisieron poner el reloj de la Iglesia tan a la hora del mundo secular, que hasta se dejaron contagiar por algunos pecados de la sociedad secularizada. Parte del entrañable devocionismo mariano dejó paso a una cierta piedad hirsuta, supuestamente esencialista, más propia del luteranismo o de otras confesiones protestantes que católicas. 

En cierta ocasión visité, invitado por un buen amigo anglicano, al obispo de la Iglesia reformada episcopaliana española, don Ramón Taibo, fallecido hace unos diez años, que vivía frente a lo que hoy es el disparatado Tribunal Constitucional, y oficiaba en la Iglesia de esta denominación de la calle de la Beneficencia de Madrid. Don Ramón, que sería un santo varón, digo yo, en las primeras de cambio de nuestra conversación me soltó: “Ustedes, los mariólatras”. Me mordí la lengua para no contestarle como se merecía, pero obviamente, no volví a visitarle. A veces, sin embargo, me pregunto si nuestra devoción a María no ha sido arrinconada, por algunos curitas, al cuarto de los trastos viejos de las sacristías. Desde luego, nada de cantar la Salve, Regina, al final de los actos litúrgicos o piadosos. ¿Se trata de una oración de viejos nostálgicos?”

Y, en efecto, la vida, el tiempo, que nos ha tocado vivir, no es tiempo de gozo en el dolor sino, muy al contrario, de huida de este y, también, de intento vano de esconder que existe el dolor y que, como seres humanos, caminamos por un valle de lágrimas. 

Pero Manuel Lozano Garrido era un tipo de persona muy especial que tenía la impresión de que su sufrimiento tenía un sentido que debía difundir a través de su vida y de sus escritos. 

Sabemos que, al contrario de lo que se dice, nadie tiene la vida que se merece sino la que las circunstancias le han llevado a gozar y sufrir. Por eso Manuel Lozano Garrido, creyente entregado al servicio del prójimo y de la Iglesia católica, no cejó en defender que cuando sufría (todo el tiempo desde que la enfermedad lo cogió a los 22 años y, sin soltarle, lo llevó a la Casa del Padre) tenía sentido que así fuera. 

Seguramente no entendía cuál era pero su confianza en Dios y en su Providencia le bastaban para seguir adelante por el empinado camino que la vida le había deparado.

Por eso, si bien este no es tiempo de “Lolos” sino, al contrario, de hedonistas y de personas ajenas a la verdad de las cosas, bien está que recordemos que hubo y hay personas que, como Manuel Lozano Garrido, dando su vida de la forma que la dieron y dan, fueron y son un ejemplo de por dónde ha de caminar un hijo de Dios hacia el definitivo Reino del Padre. 

Sólo nos queda decir que la idea de escribir este libro es del año 2012 y que mucho ha pasado desde entonces. Lo que no ha pasado y no pasará nunca es el sentido salvífico que Lolo tenía del dolor y del sufrimiento, el que es puramente santificante y santificador. 

Por otra parte, el tema del sufrimiento tiene mucho que ver con nuestra vida de hombres, de seres creados por una voluntad santa cuyo dueño es Dios mismo, Creador y Todopoderoso. 

Todos sufrimos. Queremos decir que en determinados momentos de nuestra vida somos visitados por alguien a quien no quisiéramos recibir pero que se presenta y no hay forma humana de deshacerse de él. Está presente y no podemos negar que muchas veces se hacer notar y de qué manera. 

El caso es que para el ser humano común el dolor es expresión de un mal momento. Así, cuando una persona se ve sometida por los influjos de la enfermedad no parece que pase por el mejor momento de su vida. Lo físico, en el hombre, es componente esencial de su existencia.

Pero hay muchas formas de ver la enfermedad y de enfrentarse a ella. No todo es decaimiento y pensamiento negativo al respecto del momento por el que se está pasando. Y así lo han entendido muchos creyentes que han sabido obtener, para su vida, lo que parecía imposible.

Dice San Josemaría, en el número 208 de “Camino”, “Bendito sea el dolor. —Amado sea el dolor. —Santificado sea el dolor… ¡Glorificado sea el dolor!” porque entiende que no es sólo fuente de perjuicio físico sino que el mismo puede ser causa de santificación del hijo de Dios.

Por eso en “Surco” dice el santo de lo ordinario algo que es muy importante:

“Al pensar en todo lo de tu vida que se quedará sin valor, por no haberlo ofrecido a Dios, deberías sentirte avaro: ansioso de recogerlo todo, también de no desaprovechar ningún dolor. —Porque, si el dolor acompaña a la criatura, ¿qué es sino necedad el desperdiciarlo?”

Por lo tanto, no vale la pena deshacerse en maledicencias contra lo que padecemos. Espiritualmente, el dolor puede ser fuente de provecho para nuestra alma y para nuestro corazón; el sufrimiento, una forma de tener el alma más limpia.

En el sentido aquí expuesto abundaba el Papa Benedicto XVI cuando, en una ocasión, en el momento del rezo del Ángelus, dijo que

“Sigue siendo cierto que la enfermedad es una condición típicamente humana, en la cual experimentamos realmente que no somos autosuficientes, sino que necesitamos de los demás. En este sentido podríamos decir, de modo paradójico, que la enfermedad puede ser un momento que restaura, en el cual experimentar la atención de los otros y ¡prestar atención a los otros! Sin embargo, esta será siempre una prueba, que puede llegar a ser larga y difícil.” 

Sin embargo, en determinados momentos y enfermedades, el hecho mismo de salir bien parado de la misma no es cosa fácil y se nos pone a prueba para algo más que para soportar lo que nos está pasando.

Entonces,

“Cuando la curación no llega y el sufrimiento se alarga, podemos permanecer como abrumados, aislados, y entonces nuestra vida se deprime y se deshumaniza. ¿Cómo debemos reaccionar ante este ataque del mal? Por supuesto que con la cura apropiada –la medicina en las últimas décadas ha dado grandes pasos, y estamos agradecidos–, pero la Palabra de Dios nos enseña que hay una actitud determinante y de fondo para hacer frente a la enfermedad, y es la fe en Dios, en su bondad. Lo repite siempre Jesús a la gente que sana: Tu fe te ha salvado (cf. Mc 5,34.36). Incluso de frente a la muerte, la fe puede hacer posible lo que es humanamente imposible. ¿Pero fe en qué? En el amor de Dios. He aquí la respuesta verdadera, que derrota radicalmente al mal. Así como Jesús se enfrentó al Maligno con la fuerza del amor que viene del Padre, así nosotros podemos afrontar y vencer la prueba de la enfermedad, teniendo nuestro corazón inmerso en el amor de Dios.”

Fe en Dios. Recomienda el Papa Alemán que no olvidemos lo único que nos puede sustentar en los momentos difíciles de nuestra vida y, siendo la enfermedad uno de los más destacados, no podemos dejar de lado lo que nos une con nuestro Creador. 

En realidad, lo que nos viene muy bien a la hora de poder soportar con gozo el dolor es el hecho de que nos sirva para comprender que somos muy limitados y que, en cuanto a la naturaleza, con poco nos venimos abajo físicamente. Nuestra perfección corporal (creación de la inteligencia superior de Dios) tiene, también, sus límites que no debemos olvidar. 

Pero también el dolor puede servirnos para humanizarnos y alcanzar un grado de solidaridad social que antes no teníamos. Así, ver la situación en la que nos encontramos puede resultar crucial para, por ejemplo, pedir en oración por el resto de las personas enfermas que en el mundo padecen diversos males físicos o espirituales. 

Es bien cierto que la humanidad sufre y que, cada uno de nosotros, en determinados momentos, vamos a pasar por enfermedades o simples dolores que es posible disminuyan nuestra capacidad material. Sin embargo, no deberíamos dejar pasar la oportunidad que se nos brinda para, en primer lugar, revisar nuestra vida por si acaso actuamos llevados por nuestro egoísmo y, en segundo lugar, tener en cuenta a los que también sufren. 

Y si, acaso, no comprendemos lo que aquí se quiere decir, bastará con conocer al Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, como para darnos cuenta de lo que en verdad hacemos negando, si así lo hacemos: el bien que podemos hacernos al gozar del dolor o hacer, del mismo, algo gozoso. 

Sufrimos: sí. ¿Podemos cambiar el negativo peso de espada de Damocles sobre nuestra vida que tiene el sufrimiento por liberación del alma?: también podemos responder a esto afirmativamente. Pero no podemos negar, ni queremos, que no es cosa fácil y que es más que probable que nos dejemos ir por el camino con una carga muy pesada. De todas formas, es seguro que podemos caminar mucho mejor sabiendo que tal carga la comparte con nosotros nuestro hermano Jesucristo. No miraremos, así, para otro lado y afrontaremos las circunstancias según las afrontaba el Mesías: de cara para no darles nunca la espalda.

Les dejó aquí el Índice:

Presentación

1. El dolor según el mundo de hoy

2. El dolor según el Beato Manuel Lozano 

Garrido, “Lolo” 

3. Todo sufrimiento es igual

4. Dios y el sufrimiento del hombre 

5. Hacer frente al sufrimiento

6. El fruto del sufrimiento

7. La fe y el sufrimiento

8. Oración y sufrimiento 

Un necesario Epílogo 

Acerca del autor

Y les dejamos con el apartado titulado

Un necesario Epílogo

A lo largo de las páginas de este pequeño libro hemos podido aportar aquello que, referido al sufrimiento y el dolor, es aceptado o no por el mundo y, luego, por una visión tan espiritual como es la del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo.

Está más que claro que hoy día el dolor o el sufrimiento no es aceptado por el mundo. Es decir, no es que no se acepte como tal pues resulta de todo imposible no hacerlo sino que se busca todo el remedio posible.

En principio, es cierto y verdad que buscar todo el remedio posible al dolor o al sufrimiento (digamos, físico) no es nada malo pues está en el ser del hombre buscar su bienestar. Hasta ahí no podemos decir nada en contra pues el mismo Manuel Lozano Garrido buscaba mitigación a sus muchos dolores en la ciencia de su tiempo (Fue llevado a la Casa del Padre el 3 de noviembre de 1971) y no podemos achacarle ningún tipo de conducta que vaya, en eso, contra la fe.

El caso es que buscar solución a los problemas que causan las enfermedades no es nada malo desde el punto de vista cristiano. Lo que sí podemos decir que lo es la intención de hacer eso.

En realidad, se busca todo alejamiento del dolor y el sufrimiento pero se hace por factores como, por ejemplo, la busca de la felicidad obligatoria donde se exige mostrar una vida perfecta y se tiene por común el culto al cuerpo sin tener para nada en cuenta lo que el factor espiritual puede jugar en la vida de una persona.

Además, el mundo suele considerar el sufrimiento como un obstáculo para alcanzar la felicidad personal y ahí se queda…

Sin embargo, hay una visión que tiene más que ver con la que, para un cristiano, es la adecuada. Así, autores como Víktor Frankl considera que se puede hallar un propósito en el dolor y en el sufrimiento que los transforme en madurez y crecimiento personal que es lo que el mundo no comprende pero, sobre todo, no acepta y como nosotros no somos de este mundo (Cristo dixit en Juan 17, 14: “Yo les he dado tu Palabra, y el mundo los ha odiado, porque no son del mundo, como yo no soy del mundo” o, luego, en el versículo 16: “Ellos no son del mundo, como yo no soy del mundo") pues ya sabemos lo que nos corresponde tener como bueno y verdad. 

Por otra parte, tenemos por verdad que el sufrimiento es redentor porque es el mismo Hijo de Dios quien nos lo demostró con su muerte y resurrección. Y es que, como dijo San Pablo en la Epístola a los Colosenses (1, 24)

“Ahora me alegro por los padecimientos que soporto por vosotros, y completo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo, en favor de su Cuerpo, que es la Iglesia.”

Además, decimos con convencimiento que el sufrimiento no es en vano sino que se convierte en una vía de purificación espiritual y, en resumidas cuentas, de una maduración de la fe.

Sobre todo esto, el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, mostró que lo que decimos acerca de la consideración del dolor y del sufrimiento para un católico es posible llevarlo a cabo pues, a lo largo de su vida, fueron muchos los malos momentos por los que pasó y siempre supo sobrenaturalizar tanto el dolor como el sufrimiento “sobrenadando” sobre ellos y poniendo en su vida la importancia en lo que, verdaderamente, tenía importancia.

En resumidas cuentas, una cosa es lo que el mundo considera acerca del dolor y del sufrimiento y otra lo que nosotros, los que nos consideramos hijos de Dios, consideramos sobre unos aspectos de nuestra vida que pueden ser tratados, en el fondo, de forma muy distinta a lo que el mundo pretende y, de hecho, hace. Y eso porque nosotros bien sabemos que todo lo que aquí hacemos tiene un eco en la eternidad.

De todas formas, en las palabras del Apóstol de los gentiles que hemos traído aquí radica toda nuestra fe al respecto del dolor y del sufrimiento. Y con eso nos quedamos y con lo más elemental de todo: nosotros no somos de este mundo.

Y siguiendo el valioso principio que dice que debemos dar gratis lo que hemos recibido gratis, desde ahora mismo quedo a disposición de quien así lo desee y le enviaré, a vuelta de correo, copia del libro en formato pdf de forma totalmente gratuita. Sólo hay que hacer la petición al correo electrónico [email protected].

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Ese gran regalo de Dios que es el alma nuestra.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor” (339)

Cuanto más pura es una ofrenda tanto más resplandece su testimonio

……………………………

Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

7.08.26

Sábado, 8 de agosto 2026

Reseña: Altos vuelos del alma

Autor: Eleuterio Fernández Guzmán

Editorial: Createspace, Amazon

Páginas: 130

Precio aprox. Tapa blanda: 4, 89

ISBN Amazon: 979-8190707960

Año edición: 2026

Lo puedes adquirir en Amazon

Otros libros del autor.  Y más libros, aquí



Para un creyente de nombre cristiano y apellido católico tener en cuenta a aquellas personas que, a lo largo de la historia de la salvación, han intervenido de una u otra forma en esta, es muy importante. Y es que no sólo han sido importantes sino que, además, con el ejemplo de su hacer en la línea del tiempo de todos los años y siglos que han pasado desde entonces, es bien cierto que nos sirven de ejemplo, del bueno. 

Es cierto y verdad que Dios, en sí mismo, no es, digamos, un “personaje” de los que este poemario va a incluir. Y no lo es porque Él es el Todo y Todo lo es, el Todopoderoso y Creador nuestro, Padre Bueno y Misericordioso y por eso, es aquí incluido: porque todo debe estar hecho a su mayor gloria, como diría un jesuita y todo aquel que sepa lo que debe saber y crea lo que debe creer. 

También es cierto y verdad que aquí podrían haber entrado a formar parte otras muchas personas porque ya podemos imaginar que la historia bíblica es muy amplia. Sin embargo, hemos tratado de hacer un recorrido “histórico” que va desde Dios, Jesucristo y el Espíritu (es decir, la Santísima Trinidad) como iniciadores de todo (porque así es) y, empezando por Adán y Eva hasta llegar a los muy amigos de Jesús, es decir Lázaro, Marta y María para acabar con algo que es evidente: el Cielo. Primero, porque es allí donde todas las personas aquí plasmadas en poemas están y luego porque es allí donde todos queremos estar cuando Dios quiera que eso sea y hayamos dado con el mazo, por nuestra parte, como dice el dicho…

Por último, hacemos ver que de forma sorpresiva nos ha aparecido un “personaje” inesperado: Mary Ann Long. Se trata de una niña de Georgia (Estados Unidos de América) que murió a los 13 años (1946-1959) después de soportar un cáncer muy agresivo pero mostrando un comportamiento de verdadera heroína del sufrimiento y de la fe católica. 

Podemos decir, de todas formas, que cualquiera que esto lea sabría citar a otras personas. Sin embargo, a nosotros nos basta con saber que vamos a hacerlo lo mejor posible con las que aquí hemos incluido.

Tan sólo un apunte sobre la técnica del libro: este libro está formado por poemas, digamos, de índole ordinaria, por prosa poética, por poemas donde se hace uso de las dos formas de escribir e, incluso, tiene un Apócrifo de Quinto Tulio que viene a ser el nombre que he dado al centurión que no quiso que Cristo fuera a su casa porque una palabra suya era suficiente para sanar a su criado… Y cada parte del libro está precedida por una cita de un autor espiritual o de un libro espiritual. 

Les dejó aquí el Índice:

Presentación

Poemas dedicados a:

Dios

Jesucristo niño

Jesucristo predicador del Reino

Espíritu Santo

Adán y Eva

Caín y Abel

Isaías, profeta

María, Virgen y Madre

José, fiel de Dios

Gabriel, Ángel del Señor

Juan Bautista

Pedro

Juan Evangelista

Judas Iscariote

El centurión romano

María Magdalena

Los de Emaús

Esteban, protomártir

Lázaro, Marta y María

En resumen: el Cielo

Un Epílogo inesperado:

Dios habrá querido:

Mary Ann Long

Acerca del autor

Y como ejemplo del contenido del libro, les pongo el poema dedicado a Dios que, por cierto, es el primero de todos:

Dios

 

“Tú eres el bien, todo bien, sumo bien, Señor

Dios vivo y verdadero”

Alabanzas al Dios Altísimo

San Francisco de Asís

  

Sobre todo, sobre todas las cosas

y sobre todos los espíritus, lo espiritual Padre,

sobre el tiempo y sobre el espacio,

sobre lo divino y lo humano,

sobre lo accesible y lo inaccesible,

sobre lo imaginable y lo inimaginable,

sobre lo pensado, sobre lo soñado,

sobre la intimidad del corazón

y los lugares de culto del alma,

sobre las palabras que te nombran

y sobre las sílabas de tu Nombre Santo,

sobre los acentos en los caminos

y sobre las intenciones buenas y mejores,

sobre los cantos que a ti se refieren

y sobre toda dulzura de tu Ser,

sobre todo eso, Señor,

sobre todo eso estás y permaneces,

sobre todo eso eres inigualablemente

bueno y bello,

verdaderamente y hasta el extremo

justo, Señor,

justo en tu santa justicia justificada,

elevado para siempre en tu trono

de sabiduría,

libre para ser libre,

libre por ser libre,

Pastor de los ángeles y de los hombres,

Dios y Señor, todo en todo,

formando parte de todo

y siendo Tú sólo Tú

pues todo de la nada lo creaste

y diste forma a cuanto existe

y a cuanto vendrá con el tiempo,

a tu tiempo según quieras que sea.

 

Sobre todo, sobre todos los pareceres

de tus hijos, sobre las ansias

que nos atrapan y poseen,

sobre lo que ha de ser porque será

y sobre lo que no nacerá

por ser olvido de tu alma, Padre.

 

Sobre todo, Dios nuestro, sobre todo

verdadero sonido del corazón,

sobre la sangre que nos recorre

y nos transporta al primer día

cuando quisiste que fuéramos y fuimos,

entonces cuando pusiste entre tus manos

el barro y modelaste a tu semejanza,

y le diste vida, tu espíritu insuflaste

para que no fuéramos una quimera

sino algo tuyo y siempre tuyo, Eterno

y Único Dios.

 

Sobre todo, Señor,

nos basta recordar quiénes somos

y siendo quienes somos

vernos en tus Praderas, Reino tuyo

al que llamamos Cielo,

y siendo quienes somos

alguna de tus estancias hacer nuestra

según lo merezcamos,

según el mazo que hemos dado

mientras te rogábamos, Padre.

 

Sobre todo esto que apenas roza

la Verdad que eres, que apenas

es un aliento breve en un inmenso

universo tuyo,

allí donde moras desde siempre

y para siempre.

 

Sobre todo Tú, Señor,

de todo Señor y Tú todo.

Y siguiendo el valioso principio que dice que debemos dar gratis lo que hemos recibido gratis, desde ahora mismo quedo a disposición de quien así lo desee y le enviaré, a vuelta de correo, copia del libro en formato pdf de forma totalmente gratuita. Sólo hay que hacer la petición al correo electrónico [email protected].

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Dios, que nos ama más que a nada, siempre está entre nosotros.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor” (339)

Cuanto más pura es una ofrenda tanto más resplandece su testimonio

……………………………

Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

18.07.26

Reseña: Acentos sobre el alma

Autor: Eleuterio Fernández Guzmán

Editorial: Createspace, Amazon

Páginas: 80

Precio aprox.: 4, 32

ISBN Amazon: 979-8180983565

Año edición: 2026

Lo puedes adquirir en Amazon

Otros libros del autor.  Y más libros, aquí

Siempre nos expresamos, al referirnos al alma, como de una realidad espiritual que para nosotros es muy importante. Y es que Dios, en su inmensa sabiduría, nos la infunde para que forme con nuestro cuerpo una unidad temporalmente indisoluble.

Es cierto y verdad que el alma se separa del cuerpo en el mismo momento de la muerte y que luego tiene su destino donde el Juicio particular de la persona en la que moraba haya determinado el tribunal de Dios y su justa justicia.

Sin embargo, o precisamente por eso, el alma tiene aún más importancia porque esperará el tiempo que sea necesario para que, en el Último día pueda reunirse con el cuerpo al que dejó en el mundo cuando se terminó la vida militante.

El alma, por tanto, es vital para nuestra vida y por eso mismo todos los acentos que puedan recaer sobre la misma apuntan exactamente hacia lo que es para nosotros más importante: el Amor de Dios y el que el Padre entregó a nuestros corazones cuando somos creados según su santísima Voluntad.

El poemario que, Dios mediante, continúa tras esta presentación nos gustaría que estuviese dedicado especialmente al alma. Y lo hacemos así porque, en primer lugar, queremos prestar atención a la parte espiritual de nuestra propia vida y, luego, porque creemos muy necesario requerir a nuestro corazón la sustancia mejor que pueda servirnos para ser capaces de vislumbrar, siquiera, la importancia que tiene el alma. Así de sencillo.

Les dejó aquí el Índice:

Presentación

Poemas:

Umbral del alma

Preprólogo

El alma es regalo de Dios a sus hijos



A modo de Prólogo

Como un río que pasa

Reprólogo

A fuerza de luces

Generales de la ley poética

1 Nunca se sabe

2 Al margen

3 Repentinamente

Vivir sobre el recuerdo

4 Alientos que fueron

5 La vida pasa como los ríos

6 Allí quedó

Acentos sobre el alma

7 El alma recuerda

8 El alma espera

9 El alma agradece

10 ¿Acaso el alma duda?

11 El alma busca

12 El alma cae y se levanta

13 El alma ama

14 El alma anhela el Cielo

15 El alma contempla

16 El alma perdona

17 El alma canta

18 El alma sufre

19 El alma reza

20 El alma, semilla de eternidad

Un necesario Epílogo

Motu proprio

Acerca del autor

Y como muestra les dejamos el poema de título “Un necesario Epílogo”

Un necesario Epílogo

Es la luz primera que ilumina

nuestra vida,

regalo dado por Dios

a su criatura querida,

regalo que llama al ser

desde lo lejos del tiempo

y nos trae del Padre que Es

lo mejor de su sueño.

Es aquella instancia nueva

que renueva nuestra vida,

inspiración del Creador

            inmortal y sin medida.

Es lugar de buen reposo,

espacio para lo bueno,

limpia y siempre reluciente

es lo que más conviene.

Los acentos que ponemos

sobre el alma si queremos

son la fuerza de esa luz,

es el poder que tenemos.

Alma nuestra, alma santa,

Dios quiere que te muestres

alba de amanecer, amanecer de alba.

Y siguiendo el valioso principio que dice que debemos dar gratis lo que hemos recibido gratis, desde ahora mismo quedo a disposición de quien así lo desee y le enviaré, a vuelta de correo, copia del libro en formato pdf de forma totalmente gratuita. Sólo hay que hacer la petición al correo electrónico [email protected].

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Ese gran regalo de Dios que es el alma nuestra.

Aforismos de fe católica: del libro de Lolo “Bienvenido, amor” (339)

Cuanto más pura es una ofrenda tanto más resplandece su testimonio

……………………………

Para leer Fe y Obras.


Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.